miércoles, 5 de junio de 2013

Palomas








tengo en la cabeza la imagen de una niña 

que nunca fue niña

tengo en las manos una paloma herida que aletarga el vuelo

 cuando nos ve dormidos

tengo en el medio de los ojos un mapa 

que no lleva a ningún lugar

y no tengo en los pies alas, como Frida, 

sino más bien el susurro de un camino


gastado

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sanar


Beili Liu



«Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper».




ellos se duelen de silencio

no pueden 

todavía 

acariciar la palabra 

a contrapelo

amigarse con lo indecible

profanar el pasado

y sepultarlo

al menos un tiempo

ese

que hace que todo

todo

duela menos

martes, 12 de marzo de 2013

Puentes





Tiendo un puente infinito que una y me quedo esperando al otro lado. De espaldas al puente, sentada en un piso inmóvil, abrazando mis rodillas, me pregunto qué pasa.

Pienso en Tanabata, Orihime y Hikoboshi, la princesa tejedora y el pastor cruelmente separados. Pienso en Orihime llorando y creando un río y en las urracas construyendo un puente para ellos. Sólo podrán verse el sèptimo día del séptimo mes.

Sé que algunos tienen ríos en los ojos y una corriente que arrastra su mirada. Sé que algunos tienden puentes en el pecho para que alguien los cruce, y otros los demuelen para morir en soledad.

Yo me enfrento al puente que hice y cruzo al otro lado, y por fin entiendo, que todos los días pueden ser el séptimo…del séptimo mes.


jueves, 14 de febrero de 2013

Contener






Me regala cajas
dos
de sus últimos regalos
fueron cajas

(una
 tiene llave)

sabe de su encanto
y del mío
al abrirlas, al cerrarlas
al mirar el vacío que contienen
vacías
de mí
de los dos
de todo
al llenarlas me susurran
que mire en lo profundo
que caiga en sus abismos
que acune ese silencio
antes de llenarlas
antes de vaciarlas
antes de cerrar.

viernes, 18 de enero de 2013

Historia...e infancia.










No jugábamos a los dados. Pero de haberlo hecho, el curso del mundo habría cambiado sólo con desearlo un poco en nuestra infancia compartida. Refugios con toallas y escobas, bicicletas demasiado grandes para nuestros pequeños cuerpos, autos, pelotas y ninguna muñeca, aventuras en los árboles, en tierras desconocidas, en universos inventados. Odiseas en la pelopincho.
Y lo inmenso era el deseo, y lo pequeño las tardes que duraban poco, y lo difícil los retos que eran eternos, y lo doloroso la despedida inducida. Mirarnos a los ojos después de veinte años, y no querer que llegue la tardecita, porque se hace de noche… y hay que volver.

miércoles, 2 de enero de 2013

Weltanschauung






ella:
- no pasan nubes frente a mi ventana,
sólo recuerdos

él:
 -quizás eso que llamamos recuerdos sean nubes que pasan en un cielo que cabe en una ventana; o algo así.