domingo, 25 de septiembre de 2011

Equipaje


Una vuelta más, y van...?
G.


Arrastrarse, acaracolada, dejando tras de sí translúcida baba, por nadie vista. Cargar la casa en las espaldas, porque no hay raíz.

Creer que amar es un paseo, rosado, y mentiras proferidas por una boca que hacia adentro, ríe de sus dichos.

Lo triste es perder, perder-se, y no poder hacer con ello un equipaje, y descargarlo en una esquina, olvidarlo, y proseguir.

Lo triste es seguir creyendo que existió lo prometido, lo pactado, lo imaginado, lo ficcionalizado: creerse la escena, creer en el montaje. Eso es lo triste.

Del otro lado, florecen los sakuras, pero de verdad.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Volver

Por nuevos fragmentos de nuestro amor,

siempre nuevo, siempre fragmentario

siempre, siempre.

G.

Uno, dos

Volver, a mí, a esos pedazos inundados de insistencias, a esos vidrios opacados y velados.

Volver, una vez más, derretida ahora, e incandescente, a ese roce que me quema y me conforta.

(uno, dos, somos ese doble poema que ahora nos sostiene, nos enlaza, nos delata)

Dejarnos ser, que hable el vientre y se dilate.

Uno, dos

tres, cuatro

Porque ahora somos cuatro estrofas, de nuevo, nuevos.


jueves, 8 de septiembre de 2011

Estar




«Los amigos forman entre ellos una red en la que cada uno tiene que aprehenderse como interior/exterior, sometido en cada conversación a la cuestión de la heterotropía: ¿dónde estoy entre los deseos? ¿dónde estoy en cuanto al deseo? La pregunta se me plantea debido al desarrollo de múltiples peripecias de amistad. Así se escribe, día a día, un texto ardiente, un texto mágico, que no terminará nunca, imagen brillante del Libro liberado.

Así como se puede descomponer el olor de la violeta o el gusto del té, ambos aparentemente tan especiales, tan inestimables, tan inefables, en unos cuantos elementos cuya sutil combinación produce toda la identidad de la sustancia, asimismo adivinaba que la identidad de cada amigo, lo que lo hacía amable, dependía de una combinación delicadamente dosificada y, por ello, absolutamente original, de rasgos menudos reunidos en escenas fugitivas, día a día. Cada uno desplegaba así ante él la escenificación brillante de su originalidad.» (Roland Barthes, 1975)

domingo, 28 de agosto de 2011

Mundo de rocío

Hoy el rocío

borrará lo escrito

en mi sombrero

MATSUO BASHO


Aquello que otros inscriben, con su letra, con su daga, con su pena, se desvanece, desaparece, muere ante nuestra mirada serena.

Lo acariciamos, lo vemos doblarse, partirse en mil pedazos, y nos apartamos.

Una vez más nos salimos de los marcos, nos reímos, y somos cómplices al borrar lo que nunca estuvo, lo que sigue sin existir.

Porque allí nos hacemos más fuertes, cuando entendemos que ya no hay nada que borrar.

(sólo hay rocío)



lunes, 8 de agosto de 2011

Descripción de un ginko





Un colchón de hojas de ginko me recibía cada mañana, al caminar por las calles de Setagaya. Sostenerlo en mi mano y admirar su forma de abanico, sus cambios de color a medida que las estaciones se sucedían, era una tarea exquisita.


(ginko biloba-puede alcanzar los cuarenta metros de altura-su circunferencia es de hasta cuatro metros-sus hojas son perennes-en primavera son de un verde brillante-en otoño doradas-llegó a Japón en el siglo XIII-brota de sus semillas y de sus raíces-resiste a la contaminación-los grandes luchadores de sumo llevan un peinado especial denominado O-ichō, Gran Ginko, en forma de abanico-la medicina china tradicional emplea sus semillas como remedio para el asma-también se utiliza para ciertos trastornos relacionados con la pérdida de memoria)



…resisten a la contaminación…

…ayudan a recobrar la memoria…





(al estallar la bomba atómica en Hiroshima, a un kilómetro de distancia, cuatro ginko sobrevivieron-curaron sus heridas, y florecieron en medio de las cenizas –uno de estos ginko había crecido al lado de un templo (Hosen-ji)- luego de la bomba, el templo quedó destruido, y tiempo después, se lo reconstruyó en torno al ginko florecido)