martes, 10 de agosto de 2010

Buen Karma


Hoy terminé un artículo sobre el genocidio camboyano. Adjunté al trabajo casi veinte imágenes de Tuol Sleng, donde funcionó el centro de torturas, detención y exterminio S-21.

Las imágenes eran mías…

Lo eran, no porque hubiera tomado yo algunas de las fotografías, sino porque ser turista del horror hace que ciertos signos de la pertenencia me invadan repentinamente.

Signos que van, poco a poco, descamando una carne que en esta instancia busca la no repetición.

Por eso, la imagen (tomada por Guillermo) que elijo para cerrar esa marca instaurada, es ésta:



Los pájaros de What Phnom, que, dicen los camboyanos, si uno los libera, tendrán buen karma por siempre.

Y no me importa que haya que pagar por su liberación.

Y no me importa que me hayan contado que estos pájaros están entrenados para volver a su jaula y ser liberados por un nuevo turista incrédulo.

Me importa, únicamente, que ya no conocen fronteras.



2 comentarios:

jimena rivas dijo...

Lo único que te importa es, lo único que importa. Hermoso texto. Saludos

Karen dijo...

Gracias Jimena...saludos