
Me dijo un día, un día de esos en los cuales las tormentas son indetenibles, que los había contado. Sabía exactamente, de memoria, la cantidad de lunares alojados en mi espalda, y en mi rostro. Siete, como si nada, como si todos los días alguien te dijera eso. Son siete.
Me dijo un día, que nunca me lo había dicho. Pero que lo supo siempre. Cada detalle, cada porosidad, cada estría, cada pocito de celulitis! (pensé después).
Me dije un día, que es tan difícil imaginar lo que el otro ve de uno, y peor aún, lo que no se atreve a descubrir. Es tan difícil adivinar, divagar en un discurso imaginario lo que el otro calla, pero sólo porque no se manifiesta en el lenguaje. Enroscar como se enrosca un mechón de pelo en el dedo, un universo de miradas que nos tiene por protagonista.
Ser protagonista de la mirada del otro, ser piel y soporte de un vaciamiento disfrazado de silencio, de cosquillas furtivas que lo dicen todo, a quien sepa escuchar humedecido por el habla que susurra.
Y ayer nomás, advertir una vez más, redescubrir, pero de un modo y un no lugar completamente diferente, que aquel a quien he convenido llamar el otro, tiene nubes en la piel.
7 comentarios:
dicen que algunos traen esas "marcas" como nubes en busca de los que tienen las del cielo o el viento, y así dejarse a la errancia juntos...
así dicen...
algunos "anónimos"...
Pobrecita, a ella nadie la ayuda con el diseño del blog! Por eso tiene esta cosa feíta... Igual, todo un mérito que se las haya rebuscado ella solita a agergar links!!!
Muy bien diez felicitado!!!
Maxi... a mí me gusta mi estética blogiana... no me la modifiques como a Guille!! el blanco no me va...
besos
te robé el último párrafo y lo puse en el face... espero que no te enoje. Ahí escribíi o que pienso de tu escritura... Besos
Pero cómo me va a enojar!, me sonroja un poco nomás, y me alegra inmensamente.
beso
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