domingo, 8 de julio de 2012

Mariposas



Seguí los pasos de aquel poeta japonés
que, enojado porque no lograba
componer el poema de una mariposa,
salió al jardín, rompió el papel con furia,
lo arrojó al aire, y los pedacitos de papel
se posaron en las ramas de los árboles.
Yo tampoco pude lograr el poema.
Y sin embargo no obtuve el mismo resultado.
Me quedé absorto mirando el ficus
y después el suelo: sentí compasión por los
pedacitos de papel esparcidos a mi alrededor.
Los examiné en silencio, lentamente,
como si practicara un ritual milenario.
El sol de la tarde bajaba y el canto de los
pájaros se escabullía detrás de los tejados.
Había algo de poesía japonesa en el aire.
Luego fui por un cesto. Y en él arrojé,
una a una, todas mis mariposas muertas


Máximo Ballester

2 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Muchas gracias, Karen. Yo contento de compartir con vos este poemita, y de que lo hayas subido con esa preciosa foto.
Es hermoso tu blog. Felicitaciones.
Un abrazo grande.

Karen dijo...

Yo soy la agradecida Maximo! Es un placer leerte ...gracias por tu visita