pequeño elemento de laberinto es el pliegue, no el punto, que nunca es una parte, sino una simple extremidad de la
línea.
El despliegue no es, pues, lo contrario del pliegue, sino que sigue el pliegue hasta otro pliegue".
Deleuze, Gilles (1989). El pliegue. Leibniz y el barroco. Barcelona: Paidós.

la de no ser
y sin embargo
el primer pliegue anticipa la forma del vacío

por su dureza?
por su rudeza?
quizás
formas de desesperar

y esos pliegues interiores
que amenazan con desarmar (me)

en el punto (si es que existe tal cosa)
donde todos los pliegues confluyen

me despliego...
me repliego...

y una flecha
otra vez

el pliegue infinito
y en el álgido mar
de abrir y cerrar mis piernas
de abrir y cerrar mis luces
pero también mis sombras
aparece
