lunes, 22 de septiembre de 2008

13 x 18

Le pone un marco a mi cara, ése que antes no podía, hace una cunita perfecta con sus manos, y me sostiene


Le pone un marco a mi emoción, a esas lágrimas que antes no estaban, y que ahora no paran de escapar.


Y es la medida perfecta.


Me mide a la distancia fingiendo un cuadrado con sus dedos, y me pinta, de memoria, como él dice.


Después me enmarca y yo me escapo del cuadro, y lo espío. Me río, y él.


Cómplices los dos? No lo sé. Pero está ahí, a pesar de sus errores.


Y pensar que era la muerte su ausencia, y sin querer, nos buscamos en lugares tan lejanos, en cuerpos tan banales.


Y es la medida perfecta.


Y es perfecta porque no se mide, porque el marco se abre, se desliza, se estira y se amolda a nuestros cuerpos.


Y es perfecta porque nos cae encima, sin querer, y no nos incomoda.



Y es perfecta porque no es cárcel. Porque cárcel ya fuimos los dos.

6 comentarios:

Crespi dijo...

Un texto increible Karen. De una delicadeza despiadada, de una ternura visceral.

Karen dijo...

Muchas, pero muchas gracias Maxi.

Guiyo dijo...

Desmarcarse, virtud de jugadores habilidosos, de gambeta corta, en una baldosa; dejar atrás al contrincante, dejar atrás al atrás, y ser-todo-delante. Las distancias también se pueden medir por cuánto duele ir al encuentro. Casi 1500 km para buscar esa verdad, para enmarcar-nos, para parar la pelota y dejar de tirarla para arriba: salimos! cada milímetro de esos km valen mi pena "porque no se mide y es perfecta". Es perfecta, como marco, como stopper, porque eso ya lo fuimos. Los dos.

Karen dijo...

Tan, pero tan bello el paso del fuimos a tu "siendo".

Aldi dijo...

Lo busco ansiosa y lo vuelvo a leer cada vez que entro a tu blog, increiblemente hermoso!

Karen dijo...

Gracias Aldi